Por Isel Quintana Freyre
La presencia de una persona enferma con hepatitis en el hogar no solo implica un reto sanitario, sino también un impacto social y emocional que recae, en gran medida, sobre las mujeres.
En muchos hogares, ellas asumen simultáneamente las labores domésticas, el cuidado de hijas e hijos y las responsabilidades propias de su trayectoria profesional, estas cargas se intensifican cuando debe atender a un familiar enfermo.
