Por Georgina Alfonso González
(Directora del Instituto de Filosofía de Cuba)
La coyuntura crítica actual, luego del 3 de enero de 2026, muestra contrastes significativos; por un lado: hay agobio por las carencias, tristeza por las pérdidas, desidia ante la imposibilidad de trabajo, rabia por lo que pudimos hacer y no se hizo, desesperanza ante el futuro inmediato; por otro lado, se aviva la voluntad política gubernamental a impulsar lo que estuvo demorado, a apoyar la creatividad popular y, la rebeldía antimperialista se mezcla con el posicionamiento espontáneo antiTrump.
En este nuevo contexto de asfixia de la camarilla de poder estadounidense, son la generación de la obra revolucionaria (abuelos y abuelas) y las futuras (infancia y adolescencia) las más perjudicadas.
En la pelea se pone a prueba todo, pero principalmente: la subjetividad resultante de la obra colectiva que es la Revolución Cubana y luego, la capacidad de los nuevos dirigentes para articular esa subjetividad con la práctica política del momento, favoreciendo los intereses y las necesidades populares.
Existe una idea que acompaña el imaginario político popular cubano: La Revolución es fuente de Derecho; sin liderazgo no hay Revolución y ninguna Revolución vive en las instituciones.
Este paradigma democrático tríadico, enlazó el ideal martiano de una República con todos y todas para todos y todas, con la justicia social y la dignificación humana.
Esta tríada constituye el núcleo del consenso a favor del proyecto emancipatorio socialista. En medio de tantos apagones hay luces indicando la necesidad del cambio radical, en el sentido de una profunda y permanente reflexión y acción política sobre las decisiones urgentes y las proyecciones futuras, sin dejar de atender el carácter democrático- popular que da sentido de vida a cubanas y cubanos e inspiró toda la historia de lucha y resistencia hasta el día hoy y más.
Siempre intento explicar a Cuba, no desde la tragedia, sino desde el “apasionante drama”, como dijera Che Guevara, de ver en la dura realidad las posibilidades reales del cambio hacia la emancipación.
En este sentido, cada palabra escrita es, también, un espacio de encuentro con el pensamiento crítico, para dialogar con la realidad amenazada brutalmente, buscando la posibilidad de vivir en comunidad y andando caminos propios, en esta larga lucha por la emancipación de todas las personas.
Como la pregunta del horno es: ¿Qué pasará en Cuba?, respondo desde mis experiencias de trabajo, apostando al compromiso intelectual de poner sobre la mesa la realidad tal y como es, y comparto algunas “ideas-fuerzas” para seguir en la batalla.
El socialismo en Cuba es la obra de la Revolución Cubana, y será siempre aquel que las cubanas y los cubanos quieran darse libremente, en el ejercicio de su soberanía, sus intereses, cultura, ideales, símbolos, y proyectos de vida.
Urge el fortalecimiento de las fuerzas sociales que aporten a su continuidad, actualización y adecuación al contexto histórico regional y global. (Ej.: el trabajo de las delegadas y delegados del Poder Popular en los barrios en condiciones de pobreza, mostrando que allí donde se impulsa la participación popular, con menos intervencionismo y más apoyo estatal, se articulan los diferentes actores económicos, sociopolíticos y culturales en objetivos comunes).
Las propuestas y soluciones a nuestros problemas estará siempre amenazada por las políticas imperialistas de Estados Unidos, por eso la capacidad defensiva y movilizadora está en aquellos objetivos comunes que afiancen la sostenibilidad económica, política, ética y jurídica. (Ej.: El referendo para la aprobación del Código de las familias cubanas).
El bienestar humano con justicia social es “la principal prioridad política de la gestión de gobierno” para lo cual, también se necesita una ciudadanía activa en estos fines, con organizaciones sociales más eficaces y atractivas y la creación de nuevos espacios y mecanismos para fomentar la creatividad popular. (Ej.: Los proyectos de desarrollo local; los grupos juveniles de trabajo en los barrios, los agroecologistas, las redes feministas de la diversidad sexual, de educadores y educadoras populares, entre otras muchas iniciativas).
La descentralización local, dentro del ámbito de la gestión estatal, es un impulso que beneficia a las comunidades frente al afán de lucro de empresas estatales y privadas. (Ej.: las cooperativas productoras de alimentos rurales y urbanas, los proyectos sociocomunitarios, los Talleres de transformación integral del Barrio…).
Los valores socialistas emergen de prácticas de cooperación, solidaridad, cuidado, educación liberadora, donde se amplíen los vínculos estado-empresa-comunidad-familia (Ej.: La Colmenita, El Museo Orgánico de Romerillo, El Menjunje).
Donde se reconoce el aporte colectivo a la sociedad, se avanza en la solución de problemas y necesidades. El reconocimiento a la centralidad del trabajo como proceso de socialización permite a las personas crecerse y desarrollarse. (Ej.: la organización comunitaria frente a la pandemia, la producción de vacunas y el proceso de vacunación a la población).
Entonces, mi optimismo rebelde apuesta nuevamente a la posibilidad de andar caminos propios. En unos días se realizará el 16 Taller Internacional sobre Paradigmas Emancipatorios, un espacio, iniciado por mi colectivo Galfisa en 1995, para debatir sobre teoría y práctica emancipadora, un diálogo inusual entre la academia y los movimientos sociales.
La primera vez del Taller, iba a cumplir 30 años y lo organizamos en bicicletas y largos apagones. Voy a cumplir 60 años, y le propuse al equipo posponerlo ante la situación actual, pero las jóvenes se negaron, tomaron las riendas del proceso y convocaron a muchas personas, se unió la colaboración de organizaciones cubanas e internacionales, y, se hará otro “Paradigmas”.
Vienen personas de muchas partes del mundo, otras podrán seguirlo online, y la historia continua, porque la sociedad anhelada existe en una parte de la vida cotidiana de cubanas y cubanos, y el rumbo dependerá de cuánto seamos capaces de estrechar el corredor cultural anticapitalista para ganar la batalla mayor, que sigue siendo de pensamientos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario