Por Marilys Suárez Moreno
Este primer mes del año, signado casi en sus finales por el nacimiento del más universal de los cubanos, José Julián Martí Pérez, siempre tuvo preeminencia en la vida de nuestro Héroe Nacional.
El 19 de enero de 1869, con 16 años, publicó sus primeros escritos políticos en el Diablo Cojuelo, periódico que editaba su amigo Fermín Valdés Domínguez y del que solo apareció un número. Para esta fecha cursaba el tercer año de bachillerato en el colegio San Pablo de Rafael María de Mendive, donde además de estudiar con la aplicación que le caracterizaba, pues era alumno de mérito, ayudaba a su maestro en otras tareas y aun le alcanzaba el tiempo para lo que más le complacía, la lectura.
Ese mismo mes y año salió a la luz el primer y único número del periódico de Martí, La Patria Libre, donde aparecía su drama en verso, Abdala. Vale recordar que en esos momentos La Habana vivía horas de extrema violencia, pues la víspera habían ocurrido los sucesos del Teatro Villanueva. Se cuenta que al terminar la función el público y los actores dieron vivas a Cuba Libre, lo cual provocó la ira de los intransigentes voluntarios, apostados en el teatro en espera de manifestaciones de esa índole.
Aquellos sucesos derivaron en una balacera y muchos inocentes fueron heridos o murieron: Aun recordamos aquella escena de la película " El ojo del canario", donde se ve a la madre, Doña Leonor, recorriendo las calles habaneras en busca de su hijo. El poema 27 de Los Versos Sencillos de Martí está inspirado en las trágicas vivencias de aquel 23 de enero.
A partir de entonces la vida de nuestro Héroe Nacional deviene sucesión de hechos. Sufrió cárcel, trabajos forzados en Las canteras de San Lázaro y su primer destierro a España, radicándose por años en los Estados Unidos. También estuvo en México, Guatemala y otros países y se dio de lleno a las tareas conspirativas. La organización de La Guerra Necesaria ocupaba todo su tiempo y requería de su constante obrar. La hora de los Hornos se acercaba.
Con el inicio del primer mes del año 1894 ya Martí estaba inmerso en los preparativos de la guerra. Las reformas que España había prometido en favor de la Isla habían quedado en promesas y el descontento y la agitación prendían entre los cubanos. Mientras tanto, seguía preparando afanosamente las expediciones guerreras, que debían de zarpar hacia Cuba. La colecta de fondos para la adquisición de armas, el alistamiento de combatientes, la conformidad con los jefes que actuaban centraban sus pasos.
En ese lapso se encargó de que tres vapores estuviesen listos para partir. Una expedición que había preparado con mucho esfuerzo y sigilo para esquivar registros, pero que fracasó por una delación.
El Plan de La Fernandina fracasó, pero no la fe revolucionaria del Apóstol de nuestra independencia. La guerra ya no podía detenerse, tampoco los afanes rebeldes de dentro y fuera de Cuba.
Nacido en enero, el día 28, su joven vida de solo 42 años quedó trunca. La Cuba de José Martí no necesita de fechas señeras para tenerlo presente en su diario acontecer. Vale decir, que el mes que inaugura el calendario resulta privativo para el pueblo cubano, porque lo rige la sempiterna presencia de un hombre paradigmático.
Martí era patriota por encima de todo y su ideal independentista creció cuando vio la posibilidad de contribuir al surgimiento de aquellos patriotas que querían una Cuba libre de colonialismo español. Por eso, nunca pudo estar tranquilo, ni dejó de asumir responsabilidades que sabía le tocaban, porque así lo quiso.
Ético, justo y noble, aunó un lenguaje de elevadísima hondura con pensamientos que son lecciones de sabiduría. Ese fue el sentido de su vida. Una vida a la que nos acercamos más cada vez y que aún resulta poco, insuficiente, quizás porque su imagen y recuerdo deben estar siempre presentes en el corazón de su pueblo que, a la distancia de la memoria, lo reverencia.

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