Por Aurika Rubio
El final del verano y las vacaciones puede generar una mezcla de emociones: nostalgia por los días de descanso, pero también ilusión por nuevos proyectos. Aquí te comparto algunas perspectivas sobre cómo puede ser ese regreso y cómo adaptarse de manera positiva.
Impacto emocional del fin de las vacaciones:
· Nostalgia: Es normal sentir tristeza al dejar atrás momentos de relax, viajes o tiempo en familia.
· Estrés posvacacional: Algunas personas experimentan ansiedad o cansancio al retomar responsabilidades (más común si el regreso es abrupto).
· Ilusión renovada: También puede ser una oportunidad para empezar con energía nuevos proyectos personales o profesionales.
Consejos para la transición
✔ Adapta horarios gradualmente: Si te habías acostumbrado a dormir tarde, ajusta poco a poco tu rutina de sueño.
✔Organiza tus prioridades: Haz una lista de metas realistas para septiembre (ej.: aprender algo nuevo, retomar el ejercicio).
✔ Mantén algo del "espíritu veraniego": Incorpora pequeñas alegrías a tu rutina (comidas al aire libre, paseos cortos, hobbies relajantes).
Tendrás cambios físicos y ambientales porque influirán el acortamiento de los días que puede afectar el ánimo y las rutinas más estructuradas referentes a los horarios laborales, escuelas y actividades fijas.
Reflexión: ¿Qué te llevas del verano?
Aprendizajes: ¿Hubo momentos que te inspiraron? ¿Quieres mantener algún hábito saludable adquirido?
Desconexión digital: Si redujiste el uso de pantallas, evalúa cómo integrar ese equilibrio en tu día a día.
Ten en cuenta las siguientes frases para motivarte: El verano no se acaba, se transforma en recuerdos y energía para lo que viene y septiembre es otro tipo de primavera: nuevos comienzos disfrazados de rutina".
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