lunes, 9 de junio de 2025

Marieta Sánchez, una emprendedora de sueños realizados





Fotos: Javier Arzuaga

Por Loraine Castillo De los Reyes

Han pasado más de 10 años desde que el destino direccionó a la santiaguera Marieta Sánchez hacia los caminos del emprendimiento, experiencia que le permitió aprender a crecer, reinventarse, adaptarse y, sobre todo, fomentar su confianza en sí misma y sus sueños.

Al frente de la hoy empresa privada La Fabada de Marieta, ubicada en el corredor patrimonial Las Enramadas, de la Ciudad Héroe, esta mujer se sumó a los Trabajadores por Cuenta Propia tras el impulso otorgado a la actividad en el 2010, incursionando en la elaboración de buffets.

Reza la frase popular que la necesidad es la madre de la invención, afirmó Sánchez, por eso empecé a innovar en este pequeño oficio gastronómico, cuyo éxito paulatino incrementó la demanda y multiplicó a quienes consumen nuestras preparaciones.

Llegado el 2012, y como parte del proyecto de desarrollo dedicado al aniversario 500 de la fundación de la villa, surgió la oportunidad de establecer alianzas con las autoridades políticas y gubernamentales del territorio, que le permitieron obtener el local actual y ofrecer el servicio a mayor escala.

De acuerdo con la emprendedora, los requerimientos iniciales, basados en el ofrecimiento exclusivo del platillo asturiano Fabada, resultaron abrumadores, dada la experticia adquirida en la preparación de buffets, pero el empeño por crecer se impuso hasta introducir las ofertas en el menú.

Por más de cinco años elaboró encargos de estos alimentos, sin embargo, resultaba imperativo explorar otros horizontes, de ahí la ampliación de las propuestas y especialización de la taberna en la cocina tradicional española y asturiana.


Al decir de Sánchez, la supervisión, asesoramiento y apoyo de entidades como la Oficina del Conservador de la Ciudad, organismos de Salud Pública y Comercio resultó esencial, pues favoreció el florecimiento local mientras juntos aportaban con nuevas experiencias a la superación colectiva.

Como en otros ramos de la sociedad, la llegada de la pandemia COVID-19, la obligó a adaptar estilos de trabajo a circunstancias complejas y pensar los procederes habituales con renovada visión, reto asumido con valentía.

El llamado de entonces a actores económicos no estatales fue a diversificar servicios, a fin de reducir pérdidas y mantener lo alcanzado, y la creativa respuesta de Marieta no se hizo esperar.

Desde muy joven amé la costura, explicó sonriente, y materializar esa aspiración con el arrendamiento de un local destinado a esa actividad constituyó, más que una incertidumbre, otro sueño cumplido.



Desde el 2022, hilos, telas y piezas de ropa forman parte también de su rutina, oportunidad para apoyar la superación de mujeres de todas las edades y la formación profesional de adolescentes, mediante convenios con la Federación de Mujeres Cubanas y la Dirección General de Educación.

Los resultados durante estos años motivaron a Marieta, apasionada defensora del empoderamiento femenino, a transmitir sus vivencias a otras mujeres, con el objetivo de sembrar en ellas el interés por ampliar horizontes.

Crear un negocio o impulsar otro nos alimenta de una gran fuerza, pues, más allá de las ganancias económicas, se derriban creencias sexistas, desaparecen miedos y afloran capacidades desconocidas, manifestó con vehemencia.

Como si de un reglamento se tratara, Sánchez sostiene que sus congéneres devienen pilar de las familias y la sociedad, de ahí la misión atribuida a sí misma de acompañar e incentivar a quienes lo necesiten.

Cuando recuerda la influencia familiar en el largo camino recorrido, es evidente el agradecimiento incluso por las dudas afloradas, en tanto que sus ideas, palabras de apoyo y desacuerdos también edificaron las conquistas del presente.

Es difícil, subrayó, sería injusto decir lo contrario, a causa de que la soledad percibida en ocasiones de intenso quehacer obliga a cuestionarse si vale la pena, pero basta con observar el pasado, la transformación personal y el orgullo de los padres, los hijos y la pareja para asegurar que sí valió la pena.

Para Marieta soñar es indispensable, y luchar por convertir esas aspiraciones en realidad deviene propósito de vida que alegra su entorno y hace de ella una mejor mujer.

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