Por Marilys Suárez Moreno
La infancia es la etapa de la imaginación, de la fantasía y de las ilusiones. Sin embargo, muchos padres desconocen la extraordinaria facilidad imaginativa que tienen los niños, especialmente en las edades tempranas y sin distinción de sexo, y no siempre son receptivos a esta forma fantasiosa de expresarse.
La imaginación es una de las capacidades del ser humano que más desarrollo ofrece al niño o la niña, siempre y cuando no se encamine mal ni se malogre por la ignorancia de los mayores.
Mediante la imaginación, el infante se libera de las restricciones que, a su corta edad, le imponemos. Así, se ve soldado al frente de un ejército, médica auscultando a sus pacientes, maestro ante el pizarrón o bombero apagando un fuego. Es un mundo de ensueños donde constantemente elabora historias que luego conocemos a través de las hazañas en las que representa el personaje principal, hacedor u hacedora de todo lo que se proponga.