miércoles, 7 de enero de 2026

Imaginación

 


Por Marilys Suárez Moreno

La infancia es la etapa de la imaginación, de la fantasía y de las ilusiones. Sin embargo, muchos padres desconocen la extraordinaria facilidad imaginativa que tienen los niños, especialmente en las edades tempranas y sin distinción de sexo, y no siempre son receptivos a esta forma fantasiosa de expresarse.

La imaginación es una de las capacidades del ser humano que más desarrollo ofrece al niño o la niña, siempre y cuando no se encamine mal ni se malogre por la ignorancia de los mayores.

Mediante la imaginación, el infante se libera de las restricciones que, a su corta edad, le imponemos. Así, se ve soldado al frente de un ejército, médica auscultando a sus pacientes, maestro ante el pizarrón o bombero apagando un fuego. Es un mundo de ensueños donde constantemente elabora historias que luego conocemos a través de las hazañas en las que representa el personaje principal, hacedor u hacedora de todo lo que se proponga.

Para el niño o la niña, cualquier objeto puede convertirse en lo más deseado solo con imaginarlo. Incluso las pequeñas mentiras que inventan guardan relación con ese proceso de desarrollo.

Este mundo fantasioso le permite, en las primeras edades, adaptarse a su entorno, buscar soluciones, ensayar formas de actuar y explorar nuevas expresiones que más adelante facilitarán actividades que se presentarán con los años.

Menospreciarlos, llamarlos mentirosos o burlarse de cuanto su mente recrea —con frases, gestos, muecas o sonrisas burlonas— los hace sentirse humillados. Esta etapa infantil es muy linda y, a medida que crezcan, irán separando lo verdadero de lo imaginario.

Nunca hay que limitar sus expresiones fantasiosas. Esa capacidad imaginativa que caracteriza a los niños y niñas de corta edad les ayuda enormemente en su desenvolvimiento y desarrollo.

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