miércoles, 7 de enero de 2026

Estudio de fármaco cubano brinda una esperanza ante el Chikungunya


 


Por Rosmerys Bernal Piña

En un contexto marcado por desafíos epidemiológicos en Cuba, con una alta incidencia de arbovirosis, el estudio de intervención con el fármaco cubano Biomodulina T que se desarrolla en La Habana representa una esperanza para prevenir contagios graves y mitigar las secuelas inflamatorias provocadas por el virus de Chikungunya.

La intervención sanitaria, que inició el pasado 8 de diciembre y avanza en el área de Salud del policlínico Abelardo Ramírez en el municipio Plaza de la Revolución, busca evaluar bajo condiciones reales la capacidad de este fármaco para fortalecer las defensas naturales del organismo en este escenario epidémico y proteger principalmente a la población adulta mayor.

Este grupo etario se caracteriza por un proceso natural que se llama inmunosenescencia, es decir el envejecimiento del sistema inmune, lo cual provoca que las defensas sean menos efectivas para combatir infecciones y, a la vez, más propensas a reacciones inflamatorias desmedidas, explicó al periódico Granma el doctor en Ciencias Alexis Labrada Rosado, director de Investigación y Desarrollo del Centro Nacional de Biopreparados (BioCen).

Precisamente, el Chikungunya puede desencadenar una inflamación crónica y debilitante en las articulaciones y la Biomodulina T actúa como un potente regulador del sistema inmunológico.

Labrada Rosado detalló la capacidad de este producto para regenerar las células T, que son las células fundamentales del sistema inmune adaptativo, aquel que aprende y recuerda los patógenos.

Al estimular estas células, el fármaco no ataca al virus directamente, pero prepara el sistema inmune para enfrentar una infección viral y, de esta forma, puede limitar el daño, agregó el especialista.

Los científicos plantean que, al estar mejor preparado, el organismo puede controlar mejor la replicación viral (la viremia), lo que se traduce en una enfermedad más corta, menos severa y con menores secuelas a largo plazo.

En estos pacientes que tienen secuelas inflamatorias, artralgias, inflamación en las articulaciones, la Biomodulina T pudiera tener también un efecto terapéutico, precisó el Director de Investigación y Desarrollo del BioCen.

Si los resultados son positivos, se abriría una nueva vía para aliviar el dolor y la limitación funcional que afectan la calidad de vida de miles de cubanos tras la infección.

La intervención cuenta con un riguroso diseño científico y es liderada por la doctora Odalis María de la Guardia Peña, especialista de segundo grado en Inmunología, del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI), y por la doctora Liz Caballero González, del policlínico Abelardo Ramírez. 

Participan cerca de 700 personas de entre 70 y 74 años, un rango de alta vulnerabilidad. Un pilar fundamental para aplicar este medicamento a una población amplia es su perfil de seguridad, pues la Biomodulina T no es un producto nuevo; cuenta con más de 30 años de producción en Cuba.

La doctora De la Guardia Peña aseguró que tiene un perfil de seguridad muy bueno, con muy escasas reacciones adversas y de poca magnitud”.
Esta trayectoria, sumada a su capacidad de producción a gran escala, la hace una herramienta confiable y disponible para las estrategias de Salud Pública.
El objetivo inmediato es mejorar la calidad de vida y la salud del grupo poblacional seleccionado (adultos mayores de 70-74 años), aprovechando las potencialidades de un fármaco seguro. 

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