Por Aime Sosa Pompa
Nos dejó hace apenas unos días, pero quien tuvo la dicha de verla sobre un escenario en La Habana o Santiago de Cuba sabe que Sonia Bazanta Vides —ella también era Totó— no se fue del todo. Porque la música del pueblo que defendió hasta el último aliento, no entiende de fronteras ni de despedidas.
Llegaba con los pies descalzos, como quien pisa tierra sagrada. Y desde ese mismo instante, Totó La Momposina arrasaba.
No hacía falta publicidad ni grandes reflectores. Aparecía con un grupo de músicos extraordinarios y desenfadados, capaces de sostener un concierto completo incluso con un apagón en medio. Así la vimos quizás por última vez en La Habana, aquel viernes 10 de junio de 2016, en el teatro Mella —calle Línea, El Vedado— dentro de las celebraciones por el aniversario 55 del Conjunto Folklórico Nacional de Cuba.
