Por Marilys Zayas Shuman
El Proyecto de Ley de Tierra Agropecuaria y Forestal abre una puerta decisiva para las mujeres y los jóvenes del campo cubano. La norma reconoce explícitamente la necesidad de garantizar el acceso de estos sectores a la propiedad y posesión de la tierra, así como a programas de acompañamiento técnico y financiero.
Este énfasis responde a una deuda histórica con sectores que han sostenido la vida rural desde la invisibilidad y que ahora se colocan en el centro de la política agraria como protagonistas de la soberanía alimentaria y la justicia social.
El proyecto reafirma que la tierra es un medio de producción fundamental y un recurso limitado que debe administrarse con racionalidad.
