Por Isel Quintana Freyre
Desde distintos puntos de El Salvador, el Movimiento Mujeres de esa nación organizadas en redes comunitarias y colectivos solidarios emprendió un camino lleno de retos para hacer llegar a Cuba un donativo vital: cuatro maletas cargadas de medicamentos e insumos médicos.
La iniciativa nació en barrios y comunidades donde la solidaridad con Cuba se mantiene viva como parte de una tradición de hermandad latinoamericana.
Las amigas salvadoreñas coordinaron la recolección de los insumos, gestionaron apoyos logísticos y enfrentaron innumerables trabas para garantizar que la ayuda llegara a manos de quienes más la necesitan.
Cada etapa del proceso —desde la compra y clasificación de los medicamentos, hasta el traslado y la entrega final— estuvo marcada por la convicción de que la salud y la vida no pueden esperar.
Finalmente, el esfuerzo se concretó en La Habana, donde las maletas fueron recibidas en la sede nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) por una representación de funcionarias del organismo.
La miembro del Secretariado de la organización, Anielka Fernández del Monte, en nombre de las federadas de la isla agradeció profundamente este gesto que, más allá de su valor material, constituye un símbolo de esperanza y compromiso humano.
La FMC destacó que este acto confirma cómo la solidaridad internacional hacia Cuba se mantiene firme y vibrante, capaz de vencer cualquier barrera.
La entrega de estas maletas no solo representa un aporte concreto a la salud, sino también un mensaje poderoso: cuando el amor por la humanidad se convierte en motor, no hay frontera que pueda detenerlo.



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