sábado, 14 de febrero de 2026

Son las cosas del amor


Por Marilys Suárez Moreno 

Febrero nos recuerda una fecha que nadie pasa por alto, el Día del Amor y la Amistad. Un sentimiento que rige nuestros días, haciéndolos más llevaderos. Oportunidad única de celebrar el amor y el cariño, independientemente de la raza, sexo o credo que se profese, porque quien no ama, pasa por la vida sin saberlo.

Y aunque la celebración ha ido variando con el tiempo, tanto como las maneras de celebrar la fecha, siempre merece ser recordada porque el amor no caduca, aunque algunos, por desamores, puedan creerlo. Sentimiento expresivo y muy placentero el que se siente hacia otra persona cuando se ama y la emoción nos atrapa. Y sin creernos una filósofa, pensamos que el amor vive y evoluciona según el estado emocional de los enamorados, porque así son también las cosas del amor.

"El amor no puede crecer sin pasión”, le dijo el oráculo de Temis cuando Venus, la madre de Cupido, fue a verlo para saber por qué el niño no crecía como era de desear. Gran verdad, por eso, este 14 de febrero, día en la que millones de personas en el mundo demuestran el amor y la amistad que sentimos por aquellos a quienes amamos, ese sentimiento toma protagonismo, haciéndose sentir de mil maneras. Tantas como el ingenio y los deseos personales se unan. 

Y quizás muchos piensen que el amor se acaba y hasta muere un día cualquiera también, y sí, ocurre y el aburrimiento, el rencor, el maltrato y hasta el cansancio, pueden hacer mella, porque el amor se cultiva como la más bella flor para que siempre florezca. Y claro que puede acabarse si no se riega con el día a día y se unen muchos poquitos para destruirlo. Pero se resiste a morir, porque, asegura el susodicho que la vida sin amor, no resulta placentera.

Por eso, no pasará mucho tiempo, quizás, sin que sorprenda el travieso Cupido con su famosa flechita para hacerlo renacer en necesaria transición hacia su reinado. Ahora con nuevo rostro, más arraigados sentimientos, quizás y las cuitas que relatan historias de vida marcadas por sus avatares, pero siempre en busca de su florecimiento, porque cuando hablamos de amor hablamos un idioma único y divino que trasciende nacionalidades, etnias e ideologías, porque amar es saber decir te amo sin hablar, es penar y compartir, respetar y comprender.

Por eso, el Día de los Enamorados o de San Valentín, es un día muy especial para todos los que aman. Díganlo ustedes. Es ese estremecimiento que nos hace felices por estar enamorados o simplemente porque estamos vivos y amamos la vida y a los seres queridos que nos acompañan.

Y esa rapsodia de vida, realidad, propósitos y objetivos, equivale a decir que la maravilla de amar y ser amado llena nuestro universo personal de sueños, anhelos y esperanzas, alineados en perfecta comunión de intereses para coronar los dones del amor.

Amor eterno, pasajero, fugaz, pero siempre necesario y hermoso. Sin olvidar, eso sí, que el amor no entiende más lenguaje que el de la ternura, el respeto, la perspicacia y el deseo de ir de la mano juntos, enamorados. 

Y se ama por extensión a la familia, la Patria y todo lo hermoso que nos rodea, y hasta lo feo, que la fealdad puede convivir con el amor para hacerse bella. Y así, cada quien aplique su propia receta. Esa que nos hace soñar despiertos hasta desvelarnos, porque como diría una conocida canción, de la llamada Década Prodigiosa, Din Don, son las cosas del amor. 








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