Querido General de Ejército Raúl Castro, líder indiscutible de la Revolución Cubana.
Querido Miguel Mario Díaz Canel Bermúdez, Primer Secretaruo del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República de Cuba.
Compañeras y compañeros,
Hoy, bajo el sol brillante y la sombra protectora de la Sierra Maestra, en el corazón del Segundo Frente Oriental Frank País, donde la historia se funde con la leyenda, nos reunimos para celebrar el aniversario 95 del natalicio de la sonrisa más bonita de la Revolución, una mujer excepcional, una heroína, un alma noble: Vilma Espín Guillois. Aquí, donde reposan sus restos, cerca de la naturaleza indómita que ella tanto amó, sentimos vibrar su espíritu, su energía inagotable, su amor infinito por Cuba.
Fue, ante todo, una mujer de sensibilidad exquisita, apasionada por la vida, la belleza y el arte. Además de ser la combatiente y estratega brillante, su legado nos sigue compulsando a la comprensión de la danza, el canto, la música y el ballet como manifestaciones sublimes del espíritu humano. Su dedicación hacia estas expresiones del arte no se limitaba a un mero gusto personal; era de una profunda convicción de que son esenciales como herramientas de emancipación y crecimiento espiritual y así lo transmitió a las nuevas generaciones, creando espacios para su desarrollo y disfrute.
Vilma se entregó a la defensa de la justicia social, la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres y la soberanía de su patria, con la misma intensidad que se entregó a la lucha clandestina, empuñó las armas en estas montañas.
Esta fusión, de mujer de acero y miel, la convirtió en un ser único e irrepetible, forjada en los crisoles de la Revolución triunfante.
Con su liderazgo excepcional, junto a Fidel y por voluntad de las mujeres, fundó la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Organización que sigue siendo voz y fuerza en la Revolución. No solo luchó por la erradicación de la discriminación, sino también por la plena participación en todos los ámbitos de la vida económica, política y social del país.
Convirtió a la FMC en una escuela de formación de valores, un espacio de empoderamiento y un motor impulsor de la transformación social, ejemplo de ello las Casas de Orientación a las Mujeres y las Familias, que como estrategia de resistencia, en el período especial, se abrieron como espacios de acompañamiento y superación.
Reconoció, desde muy temprano, que la educación es un instrumento poderoso para el cambio social, así como la importancia y aporte de la aplicación de los estudios científicos; por ello creó el Centro de Estudios de la Mujer y las Cátedras de género en las universidades, para profundizar en las causas de las desigualdades sociales e impulsar políticas públicas que permitieran lograr cambios de conductas e imaginarios.
Vilma es un ejemplo de cómo el amor por el conocimiento puede transformar vidas y comunidades. Su legado continúa inspirando a las presentes y futuras generaciones a incursionar en las ciencias como una de las vías para impulsar el desarrollo.
La Editorial de la Mujer fue otro de sus aportes a la Comunicación Social. En sus publicaciones encontramos historias de las cubanas en la Revolución.
Su voz, firme y serena, resonó en los foros internacionales, donde defendió con valentía la soberanía de Cuba, denunció el injusto y criminal bloqueo del Gobierno de los Estados Unidos y las desigualdades y discriminaciones a las que eran sometidas otras mujeres del mundo; posicionó los derechos de las mujeres en la agenda global y promovió la solidaridad entre los pueblos.
Gracias a su capacidad de liderazgo, el respeto, admiración y su visión estratégica, aunó voluntades para la reorganización de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FEDIM), dejando una huella imborrable en la búsqueda de un mundo más justo y equitativo.
Soñó con un mejor porvenir para las cubanas y los cubanos, comprendió que la plena realización del ser humano es indispensable para alcanzar una sociedad basada en el respeto a la dignidad plena de todas las personas. Cuán grande la claridad de sus ideas y su capacidad para movilizar a miles de mujeres en torno a un objetivo común: la construcción de una Cuba nueva, donde las mujeres fueran protagonistas de su propio destino.
Compañeras y compañeras
El legado de Vilma nos inspira, compromete y nos convoca a seguir adelante.Con la misma entrega y fe inquebrantable en la victoria que la caracterizó, seguimos luchando, en los nuevos escenarios, por mantener la Cuba que ella forjó: próspera, sostenible y solidaria.
Por su vida extraordinaria, sentirla entre nosotras no es difícil. Su legado se materializa hoy, con las conquistas que las cubanas hemos alcanzado. Al celebrar su 95 cumpleaños, podemos mirar con orgullo a las mujeres consagradas a la enseñanza, las que protegen la salud de millones de personas aquí y en el mundo,las que prestan servicios a la población, imparten justicia, ocupan escaños en el parlamento, contribuyen a la protección del medio ambiente y a la producción de alimentos, o las que con uniforme y fusil defienden cada palmo de esta eterna isla rebelde.
Su vida está en las mujeres cubanas que con valentía y firmeza salen cada día, a defender hestoicamente la Revolución.
Contamos con un Código de las Familias avanzado e inclusivo, que Vilma ayudó a gestar con su profundo conocimiento, sensibilidad y visión. Este protege los derechos de todas las familias y de todas las personas, y reconoce el valor del trabajo doméstico que mayoritariamente aún, realizan las mujeres.
Las cubanas se benefician de una legislación laboral que protege la maternidad y la paternidad, y reconoce la importancia de la corresponsabilidad en el cuidado de los hijos e hijas y la necesidad de garantizar la igualdad de oportunidades para las mujeres trabajadoras y sus familias. Los Círculos infantiles y la modalidad de Casitas infantiles son una expresión de ello.
Ante los nuevos desafíos la lucha continúa. Vilma nos enseñó que la conquista de la igualdad es un proceso permanente, que requiere de perseverancia, de unidad y de una voluntad inquebrantable.
Hoy es un imperativo dar continuidad a sus aportes a la prevención social, que según lo concibió…debía centrar sus objetivos en atacar las causas y los males de raíz, propiciando un proceso radicalmente transformador de la vida y el pensamiento de hombres y mujeres, y de su entorno económico y social…
Desde la propia Organización, atendió este tema como una prioridad nacional, implementando programas para abordar situaciones como la violencia de género, la salud sexual y reproductiva, la educación sexual y la participación, entre otros.
Su impronta es invaluable, nos enseñó que la unidad, la disciplina y la participación consciente son claves para alcanzar la verdadera emancipación.
Querido General de Ejército y la dirección del Partido y el Gobierno queremos ratificarle que los testimonios de las cubanas, son un tributo viviente al legado de Vilma fortaleciendo el espíritu revolucionario y creador, como única manera de proteger la justicia social conquistada, como nos pidió Fidel y ellos significa trabajar todas y todos en bien de las mayorías son determos en lamentaciones y justificaciones ante las limitaciones y presiones que sobre la Patria, no deja de ejercer el gobierno de los Estados Unidos.
Es el compromiso de las mujeres en Revolución, de las que creemos en imposibles.Al recordar a Vilma Espín Guillois, renovemos nuestro compromiso con su legado. Honremos su obra a través de acciones concretas. ¡Sigamos adelante con su ejemplo como guía en nuestro camino!
¡Gloria eterna a Vilma!
¡Viva la Revolución!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
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