Por Marilys Zatas Shuman
En la quinta plenaria de la Federación de Mujeres Cubanas, realizada en la ciudad de Santa Clara el 9 de diciembre de 1966, Fidel Castro lanzó una afirmación que sigue resonando con fuerza: “¡Viva la revolución femenina dentro de la Revolución socialista!”. No fue un gesto aislado, fue una declaración de futuro. Desde entonces, la emancipación de las mujeres dejó de ser un apéndice y se convirtió en motor, en fuerza capaz de transformar la vida cotidiana tanto como las grandes estructuras del país.
Hoy, más de sesenta años después, esa frase late en las calles y en los hogares. Se siente en la mujer que lidera un proyecto comunitario, en la que organiza un taller de salud, en la que sostiene la familia en medio de la crisis. La revolución femenina se expresa en la resistencia, en la creatividad, en la capacidad de inventar soluciones donde parece que no hay nada.