Por Lauren Rodríguez Gutiérrez
Cada 12 de octubre, América Latina y España se enfrentan en una fecha que, más de cinco siglos después de la llegada de Cristóbal Colón al continente, continúa generando debates profundos sobre su significado.
La terminología que se acuñó a inicios del siglo XX para conmemorar el encuentro entre Europa y América, ¨Día de la Raza¨, hoy convive con múltiples denominaciones que reflejan las distintas realidades históricas y los procesos de identidad en cada país.
Inicialmente, la fecha conmemoraba la llegada de Cristóbal Colón al continente americano este día del año 1492, cuando la expedición compuesta por las naves Santa María, La Niña y La Pinta, marcó el primer contacto documentado entre Europa y América, dando inicio a un "intercambio" cultural, lingüístico y social.
Sin embargo, en una mirada diferente sobre los habitantes del continente antes de 1492 comenzó a ganar en relevancia la importancia de reconocer la resistencia de estos pueblos originarios.
¨Esta transformación llevó a que la efeméride incorporara nuevas interpretaciones relacionadas con la diversidad cultural, la valoración de las identidades indígenas y el reconocimiento a sus aportes históricos¨, explica el sitio web La Nación.
Acorde al periódico La Demajagua, el "Día de la Raza" fue una designación creada en 1913 por el presidente de la Unión Ibero-Americana, Faustino Rodríguez-San Pedro, quien eligió esta data como la fecha ideal para celebrar la unión de los continentes. Inicialmente, el nombre propuesto fue "Fiesta de la raza", nombre que se simplificó a "Día de la Raza" en 1915.
La denominación de "Día de la Raza" ha sido objeto de la crítica que prioriza las narrativas de resistencia y descolonización. La conceptualización de este evento como un "encuentro" ha sido ampliamente cuestionada.
Desde una perspectiva contemporánea, se argumenta que no se trató de un diálogo entre culturas en igualdad de condiciones, sino del inicio de un violento proceso de conquista y sometimiento.
¨Raza solo hay una, quienes vinieron no aportaron algo positivo a todas las civilizaciones que existían en ese entonces, que tenían propios saberes, pensamientos, cultura, idioma, usos y costumbres, llegaron a imponer todo lo de ellos¨, expresó Nelson Tuntaquimmba, vicegobernador del Cabildo Indígena Kichwa, sobre el cambio de lectura que necesita la historia.
Para muchos pueblos originarios, esta fecha representó el inicio de la represión, muerte, violencia y ocupación española. En diversos lugares de América se consolidó el rechazo a toda celebración, y se apeló a conmemorarla como día de la resistencia indígena.
¨Nace la resistencia indígena, para no desaparecer como pueblos originarios de este continente. Esto es importante que se conozca, para que comencemos a pensar quienes eran los habitantes de este territorio antes de esa mal llamada ¨conquista¨ ¨, afirmó el representante del Cabildo Indígena Kichwa.
A propósito de esto, en el continente americano, los nombres adoptados revelan el cambio de perspectiva. Argentina cambió en 2010 la designación de Día de la Raza por "Día del Respeto a la Diversidad Cultural".
Asimismo, Bolivia celebra el "Día de la Descolonización"; Perú la denomina como ¨Día de los Pueblos Originarios y el Diálogo Intercultural¨; Ecuador adoptó el "Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad"; México estableció el "Día de la Plurinacionalidad"; y Venezuela denomina la jornada "Día de la Resistencia Indígena".
A pesar de los cambios nominales y de los discursos oficiales sobre diversidad e inclusión, persisten desafíos estructurales que la conmemoración no logra resolver.
El "Día de la Raza" nació bajo una idea colonial que exalta la mezcla, pero desde la superioridad de lo europeo. Consecuencias que persisten hoy en forma de desigualdad, racismo y exclusión social.
El 12 de octubre, ya sea bajo la denominación de Día de la Raza, Día de la Hispanidad, Día del Respeto a la Diversidad Cultural o Día de la Resistencia Indígena, sigue siendo una fecha de profunda significación histórica pues invita a revisar críticamente las herencias coloniales que aún se manifiestan en prácticas de exclusión y discriminación.

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