Por Marilys Zayas Shuman
En un mundo atravesado por crisis múltiples —económicas, ambientales, políticas y culturales— los pueblos se organizan para defender la vida. La Agenda de Acción Política Común de Nyéléni, emanada del III Foro Global, es hoy una de las expresiones más contundentes de esa resistencia.
El III Foro Global Nyéléni, celebrado en septiembre de 2025, reunió a más de un centenar de organizaciones y movimientos sociales de todos los continentes.
Campesinas, pescadores artesanales, pueblos indígenas, afrodescendientes, trabajadoras migrantes, sindicatos, activistas feministas y defensores de la justicia climática se encontraron en un espacio diverso y multilingüe, con la participación de intérpretes voluntarios que garantizaron la justicia lingüística en más de quince idiomas.
Este foro dio continuidad a los procesos iniciados en Malí en 2007 y en 2015, consolidando una trayectoria de lucha por la soberanía alimentaria y la agroecología.
Su resultado más significativo fue la adopción de la Agenda de Acción Política Común, que articula las luchas contra el capitalismo, el patriarcado y el colonialismo y que coloca a las mujeres como protagonistas de la resistencia y la transformación sistémica.
Se trata de un documento que nace en los territorios que defienden la Madre Tierra y activistas feministas que colocan la justicia en el centro de la acción política.
La Agenda es clara y directa: “Nos hemos unido para construir poder popular y transformar el sistema dominante capitalista, patriarcal, imperialista, colonialista, racista y de castas”.
La frase es una declaración de principios que sintetiza el espíritu de un movimiento global que coloca a las mujeres como protagonistas de la resistencia y la transformación sistémica.
El contexto que la origina es complejo: El capitalismo extractivista ha mercantilizado la naturaleza y convertido los alimentos en mercancía, mientras la crisis climática y las guerras devastan territorios y comunidades.
Frente a ello, Nyéléni propone un horizonte emancipador que articula soberanía alimentaria, feminismo popular, justicia climática y solidaridad internacionalista.
La elección del nombre Nyéléni tampoco es casual. Evoca la memoria de una campesina maliense que, en la tradición oral, simboliza la fuerza femenina que garantiza la continuidad de la vida.
Al invocar su figura, los movimientos reconocen que la emancipación de los pueblos pasa por el liderazgo de las mujeres en la defensa de la tierra, el agua y los territorios.
Crisis sistémica y rostro femenino de la resistencia
El análisis de Nyéléni parte de una constatación: el capitalismo global ha mercantilizado la naturaleza, ha intensificado la desigualdad y ha convertido la alimentación en un campo de disputa geopolítica.
La crisis climática, la financiarización de la vida y el colonialismo digital son presentados como nuevas formas de despojo.
Sin embargo, frente a este panorama, las mujeres campesinas e indígenas sostienen prácticas agroecológicas, economías solidarias y cuidados comunitarios que se convierten en alternativas reales.
La economía feminista aparece como horizonte emancipador, capaz de cuestionar la lógica del lucro y proponer un modelo basado en la reciprocidad, la equidad y la sostenibilidad.
La Agenda Nyéléni no se limita a denunciar; propone un camino de acción. La soberanía alimentaria se reafirma como paradigma emancipador que vincula tierra, agua, semillas y territorios con derechos colectivos y gobernanza democrática.
Este enfoque no es nuevo: desde la década de 1990, miles de movimientos lo han defendido como respuesta al poder corporativo.
Los seis ejes estratégicos de Nyéléni son:
Democracia y derechos: Desmantelar estructuras autoritarias y corporativas, promover democracias feministas e inclusivas, exigir el fin del genocidio en Palestina y de todas las formas de ocupación y sanciones que generan hambre.
Defensa de tierras y bienes comunes: Reivindicar el derecho de los pueblos a decidir sobre sus territorios, denunciar el extractivismo y la privatización de recursos naturales.
Economía feminista y solidaria: Construir alternativas comunitarias frente a la deuda y la financiarización, basadas en el cuidado y la sostenibilidad.
Agroecología y soberanía alimentaria: Defender la producción campesina y agroecológica, conservar semillas tradicionales y fortalecer la producción local.
Solidaridad internacionalista: Promover la unidad de los pueblos contra guerras, sanciones y bloqueos, y denunciar la militarización de los alimentos.
Justicia climática: Denunciar la crisis climática como resultado del colonialismo y el consumo excesivo del Norte Global, impulsar una transición energética feminista y justa.
Para las mujeres cubanas, este llamado internacional tiene una resonancia particular. La defensa de la soberanía alimentaria se enlaza con proyectos comunitarios y locales que buscan alternativas energéticas sostenibles, economías solidarias y participación política activa.
La experiencia demuestra que la construcción de poder popular no es una consigna abstracta, sino una práctica cotidiana que se expresa en los barrios, las cooperativas y los espacios culturales.
El documento del III Foro Global Nyéléni es una hoja de ruta para los movimientos sociales del mundo. Su fuerza radica en la capacidad de articular luchas diversas bajo un horizonte común de justicia y soberanía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario