miércoles, 3 de junio de 2026

Alertas en la temporada ciclónica 2026



Por Aime Sosa Pompa

El 1ro de junio último comenzó oficialmente la temporada de ciclones tropicales en el Atlántico norte, el Golfo de México y el mar Caribe, un período que se extenderá hasta el 30 de noviembre próximo y que, para Cuba, implica varios meses de vigilancia constante. 

En este contexto, el Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET) ha emitido su pronóstico oficial, el cual debe ser la principal referencia para las familias cubanas. 

El INSMET prevé la formación de 11 ciclones tropicales con nombre, una cifra ligeramente inferior al promedio histórico de 14 tormentas nombradas que se registraron entre 1991 y 2020. 

De esos 11 ciclones, el organismo cubano estima que 5 podrían alcanzar la categoría de huracán, y dentro de esos, 2 podrían convertirse en huracanes de gran intensidad, es decir, de categoría 3 o superior en la escala Saffir-Simpson.

El promedio histórico, que sirve de referencia, se mantiene en 14 tormentas nombradas, 7 huracanes, 3 de gran intensidad, lo que significa que el INSMET apuesta por una temporada menos activa.

En cuanto a los riesgos inmediatos para Cuba durante el mes de junio, el INSMET advierte que la zona más expuesta es la región occidental del país, que incluye la provincia de Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque, La Habana y el municipio especial Isla de la Juventud. 

Esto se debe a que los ciclones que se forman en el golfo de Honduras suelen moverse con dirección norte-nordeste, impactando directamente esa área. 

La lista de nombres para esta temporada incluye a Arthur, Bertha, Cristobal y Dolly. Le siguen Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaias y Josephine. 

Se suman Kyle, Leah, Marco, Nana, Omar, Paulette y Rene. Para terminar con Sally, Teddy, Vicky y Wilfred. Aunque solo algunos de ellos podrían llegar a nuestro país y despertar todo tipo de rejuego con sus nombres, todos merecen ser seguidos con atención.

Desde la revista Mujeres queremos subrayar un aspecto intrínseco a los pronósticos meteorológicos e impactos: el enfoque de género en la prevención y la respuesta ante los ciclones. 

Las mujeres no solo enfrentan los mismos peligros que el resto de la población, sino que además asumen roles específicos que las colocan en una posición de mayor vulnerabilidad y, a la vez, de enorme fortaleza comunitaria.

Históricamente, en contextos de desastres naturales, son quienes organizan la evacuación de niños, personas mayores y familiares con discapacidad; quienes resguardan los documentos importantes y los alimentos; y quienes, después del paso del ciclón, lideran la recuperación emocional y material del hogar. 

También son las que con mayor frecuencia enfrentan una carga fuerte durante la estancia en albergues o dentro de las viviendas dañadas, una carga por cierto desproporcionada de cuidados. Por eso, la preparación para la temporada ciclónica no puede ser neutral en cuanto al género.

Necesitamos que las redes vecinales de sororidad identifiquen a las mujeres que viven solas, a las madres jefas de hogar, a las adultas mayores sin familia cerca, para ayudarlas a asegurar techos, limpiar desagües o trasladarse a un lugar seguro. 

Necesitamos, además, que la información sobre las fases establecidas por el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil —Informativa, Alerta, Alarma y Recuperación— llegue a todas las mujeres, incluidas aquellas sin acceso a internet o con limitaciones de movilidad.

La prevención, como nos recuerda el lema de esta temporada, es vida. Y esa vida tiene rostro de mujer. 

Que el inicio de esta temporada ciclónica nos encuentre con la conciencia de que cuidarnos entre nosotras es la mejor manera de cuidar a nuestras familias y comunidades. La ciencia cubana nos orienta, pero la sororidad nos salva.



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