Por Marilys Suárez Moreno
Foto: Portal Cubarte
Hoy, apenas se conoce su nombre, mencionado en algún que otro programa radial con música del ayer. Pero como dijo alguien, los almanaques son testigos de la temporalidad de nuestra existencia, basta acudir a algún que otro libro, periódico o revista o a ese listado de fechas que llamamos efemérides, para retrotraer el tiempo y viajar a la memoria. Algo que no debe perderse nunca.
Su voz se apagó el 17 de abril de 1958, víctima de un cáncer de garganta, pero no su recuerdo ni sus aportes sustanciales a la cultura nacional.
Imprescindible en el panorama artístico de la primera mitad del siglo XIX, Rita Amelia Montaner Facenda ocupó un lugar preponderante entre las intérpretes cubanas.
Su carácter, según el poeta y ensayista Miguel Barnet, era de un temperamento intenso, rico y contradictorio, pero inteligente.
Artista de gran prestigio y popularidad en Cuba, triunfó también en los principales escenarios del mundo en su época. Bautizada como La Única, Rita impuso su arte apenas pisó las tablas de un teatro, a los 13 años. Ya había obtenido medalla y diploma de honor en el Conservatorio Peyrellade donde estudió.
Tenía 21 años cuando cantó en la inauguración de la primitiva emisora radial PWX. Su debut teatral ocurrió en 1927 con el estreno del sainete Niña Rita, de los afamados músicos cubanos Ernesto Lecuona y Eliseo Grenet, donde la interprete desempeñó el papel de un negrito calesero y cantó el tango-congo Mamá Inés que ella popularizara y con el que se dio a conocer internacionalmente. Un tema que lo han interpretado músicos e intérpretes de todo el mundo.
Para ella, su intérprete favorita, el músico y compositor cubano Moisés Simons compuso en 1928 un pregón que ha dado la vuelta al mundo desde entonces. Se trata de El Manisero que desde su estreno fue todo un éxito.
Nacida en Guanabacoa, el 20 de agosto de 1900, La Montaner tenía una potente voz de soprano y una proyección que la distinguía entre otras cantantes de su generación, además de destacarse como pianista y concertista.
El triunfo le abrió las puertas en Paris, donde se presentó en los teatros Olimpia y Pálace. Suplió en un momento dado a la cupletista española Raquel Miller.
De regreso a Cuba la Montaner actuó con la afamada Josephine Baker y siguió cosechando éxitos. “Era una carta de triunfo entregarle una partitura”, afirmaba el maestro Rodrigo Prats, quien según él no había compositor que no le debiera un éxito a Rita.
Intérprete de nuestro folclore, género con el que lograba un desgarramiento de sus cuerdas vocales, según Luis Carbonell, La Única fue una arista completa, pues hizo zarzuelas y óperas e incursionó con éxito en el cine, donde actuó en los filmes Romance de un palmar y María la O .
Entre los temas más populares de la mulata de caprichoso lunar en la frente, figuran El manisero, Drume negrito y Mamá Inés. Ya enferma, interpretó La Médium, de Menotti, lección de arte que le valió la admiración popular y de la crítica. A 65 años de su muerte, ella sigue siendo La Única.

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