Por Aurika Rubio García
Se acerca el verano, lo que puede conllevar ciertos problemas para la salud. La más conocida y usual es el “golpe de calor”, cada vez más frecuente con el cambio climático.
¿Qué es el golpe de calor? Un cambio brusco de temperatura corporal que aumenta hasta superar los 40ºC al exponerse al sol durante largo tiempo, debido a las altas temperaturas o a un excesivo ejercicio físico en horas de mucho calor.
Entre los síntomas más importantes que nos pueden indicar que alguien está sufriendo un golpe de calor encontramos:
- Sensación de calor sofocante.
- Sed intensa y sequedad en la boca.
- Calambres musculares.
- Agotamiento, cansancio o debilidad.
- Mareo.
- Sudoración excesiva al principio, después, falta de sudor.
- Enrojecimiento y sequedad de la piel.
En el caso de padecer un golpe de calor o ser testigo de que alguien lo padece debes hidratar e intentar bajar la temperatura por medio de paños fríos por todo el cuerpo.
Para evitarlo
Es fundamental mantenerse hidratado. Beber agua de manera constante a lo largo del día puede evitar en gran medida un golpe de calor, pues ayuda a regular la temperatura del cuerpo y mantenerse fresco. Con la sudoración que provoca el calor, el cuerpo pierde agua y es importante reponerla, sin esperar a tener sed.
- Evitar comidas abundantes y beber constantemente agua, incluso sin sed.
- No realices entrenamientos físicos en los horarios más calurosos del día: 12 m hasta las 17 pm.
- El uso de gorras, sombreros y camisetas ayuda a repeler el sol directo, así como los colores claros en la ropa cómoda.

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