Por Sheila Carbonell Hernández
Siempre que se nombra a las mujeres cubanas, llenan con orgullo páginas de la historia patria. Hablar en esta ocasión de Delsa Esther Puebla Viltre, conocida cariñosamente como Teté, es imprescindible por su historia de vida.
Era una muchacha de apenas 16 años cuando en 1957, al tomar la decisión de subir a la Sierra Maestra, conoció al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien dijo en ese momento: "Si llegaron mujeres, ganamos la guerra" .
Con esta frase, Fidel confiaba en el arrojo de las mujeres. En septiembre de 1958, junto con otras 12 jóvenes, integró el pelotón femenino Mariana Grajales, siendo elegidas parte de la guardia personal de quien fuera defensor de la incorporación de la mujer al proceso revolucionario. A partir de ese momento, el pelotón femenino, sería ejemplo para muchos compañeros en la Sierra Maestra.
Explica Teté Puebla, que para las Marianas la guerra era doble, puesto que el prejuicio de la época hacía que valiosos compañeros se opusieran a su incorporación a la construcción de la Revolución.
Pero debido al compromiso, valor y el coraje demostrados en varios combates sucedidos a finales del año 1958, hicieron posible avanzar en la discriminación de género y lograron el respeto y la admiración de los compañeros en el Ejército Rebelde y el pueblo.
Rememorando la anécdota de una temeraria misión orientada por el Che y Fidel, explica cómo ella teniendo 17 años, pasó la noche en el campamento enemigo para entregar prisioneros de guerra –a pesar del miedo, prefería morir, pero no le fallaría jamás a la lucha guerrillera, ni a Fidel– buscó información sobre el armamento del enemigo.
A partir de 1959, se desempeñó en diferentes tareas con los objetivos fundamentales de dar a conocer qué era la Revolución Cubana, y la segunda, demostrar el valor que tiene la mujer en el proceso de construcción de la sociedad que hoy conocemos.
La personalidad sencilla, tierna y firme de Teté, hizo posible que atendiera exitosamente a las familias víctimas de la guerra, entre las que resalta a las relacionadas con los oficiales batistianos y los niños que al triunfo de la Revolución habían perdido a sus padres.
Al hablar de esta faceta llena de sentimiento ligada al deber expresa que tiene una familia ampliada, porque considera a todos como parte de su vida.
Hoy la general de Brigada Teté Puebla, es ejemplo para la generación actual de cubanos y cubanas. Gracias a su intrepidez juvenil, constituye un símbolo de cómo las mujeres formamos una parte activa dentro de la sociedad. Muchas veces, los que tenemos oportunidad de estar cerca de ella disfrutamos con la timidez de ver a una gigante su presencia llena de historia, y el niño que se le acerca a darle una flor, siempre le dice: "Gracias Teté".

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