Por Sheila Carbonell Hernández
Hay libros que se escriben, y libros que se viven. El que hoy nos ocupa, Mujeres y Revolución, pertenece a esta segunda categoría, y es, en gran medida, el fruto del amor y la tenacidad de dos mujeres extraordinarias. Este volumen es un homenaje en sí mismo, pero también es un recordatorio de que detrás de las grandes obras siempre hay manos y corazones que las hacen posibles.
Las compiladoras Yolanda Ferrer, quien como Secretaria General de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), llevó sobre sus hombros la continuidad del legado de Vilma Espín, y Carolina Aguilar Ayerra, que desde la dirección de la Editorial de la Mujer, supo darle forma y alma a estas palabras: gracias a su dedicación, es posible tener en nuestras manos no solo un libro, sino un pedazo de la historia más hermosa de Cuba.
En el vasto universo de discursos y reflexiones de Fidel Castro Ruz, esta compilación se erige como una obra fundamental y conmovedora. Lejos de ser una simple colección de textos Mujeres y Revolución es un testimonio vivo y apasionado de uno de los procesos más complejos de la historia de Cuba: la lucha por la igualdad y la equidad de la mujer. Editado por la FMC, el libro recorre cinco décadas de pensamiento y acción, desde el fragor de la Sierra Maestra hasta los desafíos del siglo XXI.
Sus páginas demuestran, con la fuerza de la palabra del Comandante en Jefe, que la emancipación de la mujer no fue una consecuencia accidental de la Revolución, sino uno de los pilares estratégicos fundamentales, una verdadera "Revolución dentro de la Revolución".
La obra se estructura en torno a esta metáfora, expresada por Fidel en 1966. A través de discursos, cartas, fragmentos de intervenciones, se asiste a un viaje dialéctico donde la teoría y la práctica se entrelazan.
No se trata de un líder dictando cátedra desde un pedestal, sino de un Fidel que reflexiona, aprende de las bases y ajusta el rumbo, reconociendo en cada congreso de la FMC un termómetro del avance social.
La introducción, escrita por las estimadas compañeras Yolanda Ferrer y Carolina Aguilar Ayerra, sienta las bases al exponer con cariño y rigor las claves del pensamiento de Fidel y Vilma Espín, mostrando como la batalla contra los "prejuicios milenarios" requirió no solo leyes justas, sino una profunda transformación cultural.
El libro transita por tres momentos históricos clave. El primero, desde el triunfo revolucionario hasta 1974, es la etapa de la fundación y la acción. Aquí observamos a un Fidel denunciando la doble explotación de la mujer en el capitalismo y celebrando hitos como la creación de la FMC en 1960, las escuelas para campesinas "Ana Betancourt" y los primeros círculos infantiles.
Es la fase de "romper los esquemas mentales", donde la incorporación de la mujer al trabajo productivo y a la defensa armada (en ese momento se le rinde homenaje al Pelotón Mariana Grajales), se convierte en una herramienta de liberación.
En el segundo período (1975-2005) se enfrentan nuevos retos: la institucionalización de los logros, la lucha contra el machismo recalcitrante y, sobre todo, el duro golpe del Período Especial.
La respuesta a la crisis no fue el repliegue, sino la resistencia, y la mujer sirvió de ejemplo en esos duros momentos que vivió el país. Las cubanas se convierten en el pilar del hogar y la economía, y Fidel lo reconoce con una admiración que traspasa el papel: "(...) Nadie como ella ha hecho los mayores sacrificios en el Período Especial...ni se ha empinado tanto hasta convertir en hazaña el esfuerzo cotidiano (...)". Este capítulo culmina con la intervención de 2005, donde anuncia el fin de una etapa dura y el inicio de nuevos programas sociales para aliviar la carga doméstica de la mujer.
Finalmente, la tercera parte nos lleva a los eventos internacionales (1963-1998), donde la voz de Fidel Castro Ruz se hermana con las luchas de las mujeres de América Latina y el Caribe. Aquí, el Comandante en Jefe vincula la opresión de género con el saqueo imperialista y la deuda externa, consolidando una visión internacionalista y anticolonialista de la lucha feminista.
Sus intervenciones en Chile, sus análisis sobre la deuda en el encuentro de 1985 y su profunda reflexión sobre un mundo globalizado y neoliberal en 1998 amplían el marco de la discusión, situando a la mujer como sujeto central en la batalla por un "mundo mejor".
Mujeres y Revolución es, en esencia, una prueba irrefutable de que la revolución, con todos sus desafíos colocó la justicia de género en el centro de su agenda. Nos muestra que la liberación no se decreta, se construye con una voluntad política inquebrantable. Al cerrar sus páginas, queda la certeza de que la historia de Cuba no puede entenderse sin la presencia de la mujer.
Por último, ofrecer un profundo agradecimiento a las compiladoras de este volumen por haber cuidado con esmero y dedicación el legado de Fidel y Vilma.

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